Ocaña, un pueblo para visitar si vienes a las Bodegas Real Cortijo

29.01.2019
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Cada rincón de España está lleno de historia y misterio, de majestuosos monumentos, mitos y leyendas que nos hablan de un pasado nutrido de anécdotas, pero también de un presente ideal para el disfrute en familia. Y Ocaña no es la excepción.

A esta enigmática localidad de Toledo, situada a unos 60 kilómetros de la capital española, podemos llegar en coche por la A-4 (si vamos desde Madrid), o por tren y autobús, en un recorrido que no dura más de una hora. Tan solo al llegar, empieza nuestra aventura.

Plaza Mayor de Ocaña

La Plaza Mayor es el primer lugar que tienes que visitar en Ocaña, no solo por su particular arquitectura y sus elegantes arcos, sino porque allí encuentras el Ayuntamiento, cuya fachada fue bombardeada durante la Guerra de Independencia.

Además, frente a la plaza tienes la Oficina de Turismo, donde puedes apuntarte en una de las visitas guiadas que se ofrecen los sábados y domingos. Es lo más recomendable si quieres conocer todos los monumentos de Ocaña.

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Mirador de la Fuente Grande

Al salir de la plaza por los lados del Ayuntamiento, podremos visitar la Plaza del Cristo Rey, con el monumento al Sagrado Corazón de Jesús y la Iglesia Santa María de la Asunción, que data del siglo XVIII, hasta llegar al Mirador de la Fuente Grande.

Este impresionante monumento se cuenta entre los más importantes de Ocaña y el interés que despierta hizo que hace diez años los americanos quisieran comprarlo. El autor fue Juan de Herrera, el arquitecto de Felipe II, creador de obras como el Palacio Real de Aranjuez y el Monasterio de El Escorial.

Desde el Mirador es posible bajar a la Fuente Grande, un monumento rectangular conformado por la fuente y los lavaderos. En otros tiempos, los vecinos de Ocaña llegaban a este sitio para lavar la ropa. Si deseamos ver la Fuente por dentro, debemos anotarnos en la Oficina de Turismo.

¿Qué más ver en Ocaña?

  • Iglesia de San Juan Bautista: originalmente una sinagoga judía.
  • Calle Lope de Vega, donde hallaremos el teatro homónimo, una edificación con una extensa historia que ha sido colegio, cuartel de caballería, escuela pública y teatro principal.
  • Rollo de Justicia o Picota: acá se ataba a los reos y se impartía justicia.
  • Museo Arqueológico Padre Santos.
  • Juzgados de Primera Instancia, antiguamente el Palacio de Cárdenas.
  • Convento de Santo Domingo.

Pero no podemos ir a visitar Ocaña si antes o después no vamos a visitar también las Bodegas de Carlos III, donde cinco reyes y otros muchos ilustres dueños como el Príncipe de la Paz, Godoy, o el Duque de Prim, han hecho que este lugar sea único en el mundo durante sus más de dos siglos de historia.

En una monumental portada de piedra rodeada de viñas y rosas en un coqueto jardín francés nuestra guía le dará la bienvenida. Al flanquearla se sumergirá en un mundo mágico recorriendo sus interminables ramales subterráneos, donde duermen nuestros vinos.

Las cúpulas abovedadas de sus dos plazoletas interiores fueron mudos testigos de tejemanejes políticos, intrigas e intereses que nutrieron su extensa historia.

En su lagar convertido en dos elegantes salones de 5 metros de altura disfrutará aprendiendo el arte de la cata de vino de la mano experta de nuestra enóloga en un agradable y divertido ambiente.

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